sábado, 3 de enero de 2009

Web 2.0 y escapismo emocional

Como otros compañeros, llegados al final de esta práctica, yo también quiero terminar con una reflexión, una reflexión “emocional”, porque creo que la web 2.0 tiene mucho que ver con prácticas de evasión “virtual” de la realidad, de escapismo emocional.

En la entrada anterior a propósito de Blogueros desde prisión hablabamos de escapismo. En el caso de los chicos que participaban en este taller de alfabetización informacional, la ausencia de libertad no era una metáfora, y utilizando la tecnología como una herramienta de integración social, también realizaban un ejercicio de evasión de una realidad difícil.

En otro de los post, veíamos cómo el zapatazo a Bush de un periodista iraquí había producido, en un breve lapso de tiempo, una oleada de simpatizantes en Facebook y miles de entradas en youtube. No es tanto como ir a manifestarse ante una embajada, pero, desde luego, tiene un significado; la necesidad de hacer algo, de mostrarse solidario…

Generación Y, ganador de los Bobs, es otro ejemplo de escapismo, en este caso político.

Como se comentaba en otra entrada, “El mundo está hablando”.

Hay en la web inteligencia colectiva y también escapismo profesional. Hay blogs de profesionales que cuentan al mundo lo que probablemente no pueden encauzar en su entorno de trabajo. Para la realización de otro trabajo académico he encontrado un montón de blogs de funcionarios. Se trata de personas individuales que “por libre”, porque las pesadas estructuras burocráticas no dejan otra opción, intentan cambiar la Administración Pública en la que trabajan. ¿No es eso un ejercicio de escapismo?

¿Y los miles de los videos colgados en youtube?, pues nuevamente escapismo de personas “creativas” (aquí las comillas son bien necesarias). También hay exhibicionismo, afán de protagonismo…

Detrás de experiencias como ConVerGentes (blog del barrio de La Loma, Medellín, para la recuperación de la memoria colectiva) hay también puro escapismo, evasión de una realidad de pobreza y marginación.
http://convergentes.hiperbarrio.org/

Eso sin entrar en las redes sociales y en un ejemplo extremo de escapismo que es Second Life.

Para finalizar con esta reflexión, después de lo que seguro son un montón de obviedades, retomar el concepto que da título a este blog Confianza radical. Algunos consideran que es una mala traducción del inglés “radical trust”, y que sería mejor decir “confianza ciega”, o “plena”. Pues yo prefiero “radical”. Sin duda el término tiene connotaciones, sobre todo políticas, peyorativas. Pero aunque “radical”signifique extremo, tajante, (o intransigente en el peor de los casos), también significa fundamental, de raíz (del latín radix-icis: raíz).
Confianza radical es un concepto fundamental, de raíz, de la Web 2.0. Confianza radical en el usuario, (y del usuario que como el chico de bloggers en prisión, contaba en el blog lo que nunca había dicho ni a su madre).

jueves, 1 de enero de 2009

Bloggers desde prisión



"Yo no sabía de ordenadores nada más que robarlos"

Este comentario es de Michael, uno de los 10 chicos de entre 20 y 24 años del Centro Penitenciario de Jóvenes de Barcelona que participaron en una experiencia única en España: Bloggers desde prisión. Un taller de blogs organizado en la prisión.
La idea surgió de una estudiante de biblioteconomía de la Universidad de Barcelona, que entusiasmo a su profesor y la bibliotecaria del centro, que también era dinamizadora del punto Òmnia. (Los Puntos Òmnia, dependientes de la Generalitat, son telecentros ubicados en las prisiones catalanas. Tienen ordenadores conectados a Internet que pueden usar los reclusos, bajo supervisión.).
El taller era una herramienta de aprendizaje y reinserción, y tuvo más éxito del esperado. Se convirtió en algo más que un taller informacional, en un ejercicio terapéutico.

Otro de los reclusos confesaba “Pongo cosas en el blog que no he dicho nunca a mi madre".

Aunque no pueden poner sus fotos en los blogs, para proteger su imagen, Rodrigo, otro de los participantes, dibujó sus caricaturas, como un símbolo de que siempre hay una salida.

Un ejercicio de escapismo emocional.